¿A qué extremo hay que llegar para salir a la calle?

Desde que el hombre escribe su historia, hemos vivido en sociedades donde siempre hay alguien que tiene el poder, que posee la tierra, y otro que obedece, que depende y carece de poder. Esto se ha repetido a lo largo de toda la historia: hoy es el capitalismo, antes fue el feudalismo, y antes de eso, el esclavismo en el Imperio Romano de Occidente, los sistemas tributarios y burocráticos en China y otros modelos de dominación. Siempre ha habido una estructura de poder en la que unos pocos se imponen sobre el resto.

A lo largo de estos sistemas, los sectores más vulnerables han reclamado sus derechos mediante la protesta y la movilización de masas. Lo podemos ver en las revueltas campesinas durante el Imperio Romano, en la doble revolución (término de Eric Hobsbawm para referirse a la relación entre la Revolución Francesa y la Revolución Industrial) de los años 1780, que marcó la caída del feudalismo y el surgimiento del capitalismo como sistema de producción dominante. Todos los cambios políticos significativos en la historia han sido producto de la protesta: en las calles, en los campos, contra los dueños de los latifundios, contra los propietarios de las fábricas.

Sé que este brevísimo análisis ignora infinidad de puntos que caracterizan a los distintos modos de producción dominantes, pero sino me quedo escribiendo una semana, quiero priorizar en lo que sigue con una simple contextualización.

Las conquistas fueron, son y serán en la calle.

Discurso de Javier Milei en el foro económico de Davos.

El jueves 23 de enero, el presidente se presentó en el Foro Económico de Davos para dar un discurso frente a los principales líderes económicos y geopolíticos del mundo. Sin embargo, de lo que menos habló fue de economía. En su intervención, Milei utilizó un tono abiertamente despectivo hacia las comunidades LGTB+, llegando incluso a calificar a las parejas homosexuales de pedófilas.

Voy a citar únicamente dos fragmentos para analizar:

“Se promueve la agenda LGBT,queriendo imponernos que las mujeres son hombres y los hombres son mujeres sólo si así se autoperciben y nada dicen de cuando un hombre se disfraza de mujer y mata a su rival en un ring de boxeo o cuando un preso alega ser mujer y termina violando a cuanta mujer se le cruce por delante en la prisión […] Fue noticia en todo el mundo el caso de dos americanos homosexuales que, enarbolando la bandera de la diversidad sexual, fueron condenados a cien años de prisión por abusar y filmar a sus hijos adoptivos durante más de dos años […] Quiero ser claro que cuando digo abusos no es un eufemismo, porque en sus versiones más extremas la ideología de género constituye lisa y llanamente abuso infantil. Son pedófilos, por lo tanto quiero saber quién avala esos comportamientos”

“Están dañando irreversiblemente a niños sanos mediante tratamientos hormonales y mutilaciones, como si un menor de cinco años pudiera prestar su consentimiento a semejante cosa”

Es tan alto el nivel de odio sin razón en su discurso, que llega a exceder hasta los modelos más conservadores y tradicionalistas.

Las redes se llenaron de repudio contra los comentarios del presidente. Entre ellos me gustaría citar el de CFK la cual le contestó con mucha altura cómo de costumbre:

“Che Milei… ¿Cómo era ese verso que recitás cuando querés explicar qué es el “libertarismo”?

¿Era algo así, no?… “El profesor Alberto Benegas Lynch (h) dice que: el libertarismo es el RESPETO IRRESTRICTO DEL PROYECTO DE VIDA DEL PRÓJIMO, BASADO EN EL PRINCIPIO DE NO AGRESIÓN… y bla bla bla…”

Se ve que era pura sanata, porque en este Davos 2025 sólo te dedicaste a insultar, atacar y difamar a mujeres y homosexuales.”

Esta oleada de repudio al discurso de Javier Milei y sumado al peculiar gesto similar al saludo nazi que tuvo el magnate empresarial Elon Musk, llevo a la convocatoria de una marcha federal, Antirracista, Antifascista y LGTB+.

Entonces es tras este análisis de los dichos del presidente en Davos y sumado al saludo nazi de Elon Musk que yo me pregunto:
¿Verdaderamente necesitamos que un líder mundial haga un saludo nazi para repudiar el fascismo? ¿Verdaderamente nuestro presidente tiene que decir semejantes barbaridades para salir a la calle en defensa de los colectivos LGTB+? ¿Ya nos olvidamos de el desfinanciamiento de la obra pública? ¿Nos olvidamos del recorte en los hospitales?
Conversando con un compañero entendimos como una posible razón de la poca movilización que como pueblo estamos teniendo a un miedo de repetir marchas, miedo al salir a la calle mas de 2 veces por el mismo motivo, y esto se puede aplicar a la pasada marcha federal por la educación pública que solo se convocó y no se realizó por falta de “quorum”. ¿Dónde está la CGT? ¿Ya nos olvidamos del Cordobazo? Obreros y estudiantes en la calle son imparables, y se demostró en las 2 marchas federales por la educación pública que sí se hicieron en 2024, dónde los sistemas de represión siquiera se llevaron a cabo.

Los discursos de odio, los saludos nazis de Elon Musk, lo que dijo Milei de tal o cual cosa, lo que pasó entre Grabois y Caputo, no pueden ser esos nuestros debates, no pueden ser esas las razones para organizarse, o al menos no las únicas razones. No puede ser Twitter lo que los programas de televisión prioricen, no pueden ser esas nuestras prioridades.
Hoy todos a la marcha federal del orgullo antifascista y antirracista.

Entonces, ¿Hasta qué extremo hay que llegar para salir a la calle?

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