
Durante el último año 2024, como argentinos hemos estado atravesando discursos de lo más variados; pobres, sin contenido y repetitivos por parte de muchos lugares de la ultraderecha nacional. Si hay una palabra que ha dado vueltas constantemente por esos discursos de odio, de mentira, de manipulación constante, yo diría que fue la libertad. Una palabra tan hermosa, tan profunda, hoy a muchos nos genera cierto rechazo oírla y cuidamos cómo decirla para no ser malinterpretados.
Si hay algo en lo que este gobierno ha sido experto es en la manipulación de las palabras, vaciándolas de contenido y cambiándoles el significado de forma abrupta. Un ejemplo es la palabra libertad. Una palabra que es hermosa y significa mucho en múltiples culturas, por ejemplo, la nuestra. Una palabra que marcó nuestra historia, que representa a San Martín, quien fue uno de los más significativos liberadores de nuestro país. Belgrano, uno de los principales que lograron desligarnos de la corona española para ser un país “libre”. La libertad antiimperialista de Haití con la revolución haitiana contra el poder francés o, más a la izquierda “actual”, podemos pensar en el “Che” en Cuba. La palabra libertad ha acaparado múltiples sectores históricos de la historia de nuestro planeta y así tiene que ser.
¿Hoy qué significa la palabra libertad?
Podríamos pensar que el uso actual de la palabra libertad (principalmente hablando de los dirigentes políticos de La Libertad Avanza) está directamente relacionado con el liberalismo, ¿no? Si hoy el partido (LLA) lo liderase Carlos Maslatón, persona a la que respeto mucho, lo entiendo, pero esto no encaja muy bien con el liberalismo, a mi entender.
La libertad económica
La palabra libertad hoy se aplica a la libertad económica, tal vez. Hoy se aplica al “vos sos libre de hacer lo que quieras con tu plata y yo no lo puedo frenar”. Ahora, ¿hasta qué punto esto es libertad? ¿Es libertad que algunos sean los mayores monopolios de América Latina y facturen miles de millones de dólares mientras vos caminás por el centro de la ciudad y ves indigencia? (Mercado Libre). ¿Es libertad no llegar a fin de mes, pero que Elon Musk tenga la plata suficiente como para acabar con el hambre mundial? ¿Es libertad sacarle la gratuidad de medicamentos a los jubilados? El argumento de sostenibilidad de estas ideas suele ser “Y bueno, si no llegás a fin de mes, laburá más”.
La competencia mercantil
Todo esto está bajo el ya famoso cuentito de la competencia mercantil, el cuentito de que si vos querés podés llegar a competir contra Coca Cola, ¿no? Quizás el problema de esto es que la gente no es consciente de que, si no tiene plata, se ponga un restaurante y compita contra McDonald’s. Quizás el problema somos nosotros, los “zurdos de mierda”, los que no tenemos conciencia de que la derogación de la ley de alquileres lo que genera es que haya más competencia entre alquileres y eso haga que bajen de precio, o eso supongo que entienden los libertarios. No sé. Basta de ironía.
Ya no sé qué significa la palabra libertad. Lo que sí sé es que el cuento de la libertad que nos cuentan en La Nación, Clarín, etc., no es libertad, es todo lo contrario.
2025 es un año electoral
Este año se renueva el Congreso, se renuevan quienes van a ser los que decidan por nosotros el futuro del país. Solo espero que la gente haya reflexionado, que este año cambien un poquito su cabeza y entiendan que lo que pasó este año fue de lo peor. Que lo único que se hizo fue atentar contra la vida de los más vulnerables.
Bueno, podría terminar este artículo diciendo “La democracia no funciona”, cosa que es evidente, pero prefiero dejar a la libre reflexión de quienes lo lean. Hace mucho no escribo, me falta entrar en calor.
Ya saben, ¡VIVA LA LIBERTAD CARAJO! Y feliz año nuevo.
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